Y me digo hoy, tranquilo con mirada limpia, vamos a conocer el sol. El día es un mundo nuevo, tan intenso como el otro lado de esa luna que pierde brillo con el paso de los años.
Como agente del caos, digo que la noche es un lugar infértil. Nadie ve, nadie escucha, nadie siente sino está en falsa escuadra. Así que, elijo hoy la ficción con luz diurna, la foto sin flash, la menor exposición posible al dolor.
Voy dejando varias misas en las que comulgué... el ritual aburre, cristaliza, mata. Mientras la vida fluye, extasia, circula. Lanzo la moneda, y la cruz muere en el polvo. Me lavo la cara y elijo sin mediación.